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        La Casa de Caza en Trebaljevo – la historia de Vaso Bulatović y el calor de la cocina casera

        En Trebaljevo, cerca de Kolašin, donde el fuego crepita y el aroma del kačamak llena el ambiente, Vaso Bulatović es el anfitrión de una casa de caza conocida por su calidez y su cocina tradicional. Esta es la historia de una vida, de trabajo y de una hospitalidad que conquista a todo viajero.

        Published 18 de septiembre de 2025
        La Casa de Caza en Trebaljevo – la historia de Vaso Bulatović y el calor de la cocina casera
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        El fuego crepita, el aroma de la comida casera se extiende por la sala y un animado bullicio llena cada rincón. Así transcurre un día en la Casa de Caza de Trebaljevo, cerca de Kolašin, donde Vaso Bulatović, hombre de montaña y anfitrión de gran corazón, recibe a sus huéspedes. Esto no es solo un restaurante — es la historia de la vida, el trabajo y la calidez de un hombre.

        Un anfitrión de gran corazón

        «Trabajador empedernido y de los buenos» — así se define el propio Vaso Bulatović, dueño de la casa en Rovci, mientras otros lo recuerdan como un gran cazador y un cocinero de primera. El amor por la caza lo heredó de su padre, y hoy regenta en el pueblo una casa de caza y restaurante donde su hija le echa una mano. Durante la temporada, apenas tiene tiempo de subir al monte, pues está completamente volcado en los huéspedes y la cocina.

        Un lugar para los amigos

        Esquiadores agotados, viajeros hambrientos y lugareños reunidos alrededor del hogar dan fe de que no hay mejor comida en muchos kilómetros a la redonda. Los platos recogidos hasta la última miga son la mejor publicidad, dice Vaso. «El huésped es la única publicidad que vale.» Sin vallas ni anuncios, su casa se ha convertido en un lugar de culto donde se convive, se canta y se toca la gusla.

        Kačamak según la receta de la abuela

        El kačamak que hizo famoso a Vaso lo aprendió a preparar de su abuela Joka: «Ponle bastante queso y nata y cualquiera saldrá bueno.» Además, es conocido por su gulash, la carne al estilo campesino y el cuello ahumado que se cura durante dos días sobre el hogar. En su casa no hay ćevapi ni hamburguesas, solo lo que es casero y fresco.

        Los secretos del ahumado de la carne

        Mientras recorremos el ahumadero, Vaso explica: «No hay buen ahumado sin madera de haya seca y sin corteza.» Sus métodos, aprendidos de húngaros, permiten que la carne quede sabrosa y sana, sin exceso de humo ni hollín. «La ignorancia nos cuesta muy cara», dice Vaso, criticando la manera en que hoy en día la carne suele prepararse de forma equivocada.

        No hay huésped sin el anfitrión local

        Los extranjeros se pasan por aquí, pero Vaso dice que quienes más le importan son los habitantes de Podgorica, los de la costa y los de Nikšić. «No hay huésped sin el anfitrión local», cuenta entre risas. En el restaurante no hay comida recalentada ni pan del día anterior. Todo lo que se prepara lo comen tanto los huéspedes como los anfitriones. En la planta superior de la casa hay incluso habitaciones de alojamiento gratuito — solo para que el huésped se sienta como en su propia casa.